“Aquel que duda y no investiga, se torna no sólo infeliz, sino también injusto”. Blas Pascal

Me tomé la molestia de leer en internet varios artículos sobre la homeopatía y su gran popularidad, sinceramente me quedé sorprendido viendo cómo la gente se empeña en darle un enfoque científico a aquellas prácticas que presumen resultados milagrosos sin un análisis detallado y sin un tratamiento efectivo.

La verdad es que en el periódico de mi universidad no me dejaron publicar una nota sobre homeopatía por respeto a las creencias y esa sarta de disparates… ya me vengo a desquitar en este espacio.

Las palabra pseudociencia significa etimológicamente, de la raíz griega pseudo: «falso», y la palabra «ciencia», lo que daría lugar a “falsa ciencia, en pocas palabras podemos decir que las pseudociencias son prácticas, conocimientos o creencias no científicas que reclaman dicho carácter, sobre todo en el público general. Existe gran variedad de pseudociencias que pueden tener similitud entre ellas, algunas de ellas son alquimia, astrología, parapsicología, ufología, numerología, flores de Bach, grafología, etc.

La similitud entre ellas es que no son reconocidas como ciencias verdaderas, como las ciencias sociales o las demás ciencias exactas regidas por el método científico, por lo que muchas veces está en duda su efectividad como tratamientos alternos, además de esto, la falta de información y de resultados favorables en la salud del hombre deja mucho que desear.

La homeopatía es posiblemente la pseudociencia más popular de nuestros tiempos, cuenta con gran número de seguidores y consumidores, en México es común recurrir a los tratamientos homeopáticos como medicina alternativa aunque el consumidor de estos productos carezca de conocimientos al respecto.

En los mercados encontramos desde pomadas milagrosas que curan la diabetes hasta pastillas homeopáticas que curan migrañas, gastritis y dolores crónicos. Estando de curioso me encontré hasta con la Escuela Libre de Homeopatía, con médicos, cirujanos y parteros homeópatas.

La forma más habitual de preparación de una dilución homeopática es la siguiente: se coge 1 ml de la sustancia original (“tintura madre”) y se mezcla con 99 ml de agua. Se agita este preparado y se obtiene una dilución de 1 CH (Centesimal de Hahnemann). A continuación, se coge 1 ml de este producto y se repite la operación; así se consigue una dilución de 2 CH.

Entonces podemos deducir que cada vez que se realiza esta mezcla, la sustancia original queda diluida 100 veces más al final, de esta manera podemos notar que el supuesto medicamento recetado está compuesto casi en su totalidad de agua, esto si tomamos en cuenta el grado de dilución del medicamento homeopático, algunos con diluciones hasta de 30 CH carecen de moléculas del principio activo, es decir, son simplemente agua.

Hahneman decía que el efecto curativo no se producía por la sustancia misma sino porque de alguna manera, el proceso de dilución transmite al agua el espíritu curativo de la sustancia actualmente conocido como memoria.

Ya hemos visto que la homeopatía carece de aprobación y validez científica pero ahora surge una pregunta, ¿por qué las personas afirman haberse curado con dichos medicamentos? La respuesta podría ser explicada por el efecto placebo o por la casualidad,  el efecto placebo es el fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar mediante un tratamiento con una sustancia inocua, es decir, una sustancia sin efectos directamente relacionados con el tratamiento de los síntomas o la enfermedad.

Lo que es cierto y válido es que cada persona es libre de creer en lo que mejor le convenga y debemos respetar dichas creencias, pero no olvidemos que la ética también debe estar presente en los médicos que recetan dichos medicamentos alternativos.

Gracias a Wikipedia, microsiervos y a la red por la información.